EL VERANO EN LA MTC

 

¡ENTRAMOS EN EL VERANO!

Desde la antigüedad nuestros antecesores observaron que con la llegada de determinada época del año los días eran más largos, cálidos y brillantes y las noches eran más cortas de lo habitual. Estamos hablando, como os podéis imaginar, del VERANO.

Es una fase de transformación, tanto en nuestras vidas como en la de la propia naturaleza y para poder lograr una transformación se necesita calor, mayor energía. Sucede así en la maduración de los frutos, en la obtención de un resultado, o en la transformación de la niñez en la juventud (no me negaréis que el funcionamiento de las “hormonas juveniles” no dan calor, eh?).

Dentro de la Medicina China, el verano tiene múltiples correspondencias:

  • Pertenece al elemento Fuego, la máxima energía.
  • Su color es el rojo y su sabor el amargo.
  • Los órganos asociados son el Corazón y el Intestino Delgado.
  • Se relaciona con la cara, los vasos sanguíneos, la lengua, el habla y el sudor.
  • Se manifiesta en alegría.

La energía del Corazón rige la actividad mental y emocional. Cuando el elemento Fuego está en Equilibrio el corazón será fuerte y sano, la mente será firme y estable y las emociones serán equilibradas: tendremos ganas de vivir, vitalidad, simpatía, alegría, capacidad de dar y recibir amor, optimismo, entusiasmo, ganas de comunicarnos.

Si por el contrario el Fuego se encontrara alterado por defecto podría sentirse apatía, depresión, falta de alegría, falta de ilusión, falta de apetito, pesimismo, pérdida de memoria, o si el desequilibrio viniera provocado por excesos podríamos observar a una persona dominante, impulsiva, violenta, nerviosa, ansiosa, celosa, exceso de emotividad, hiperactiva, problemas de la tensión, sudores espontáneos.

Anteriormente comentaba que otra parte de nuestro cuerpo que pertenece al elemento Fuego es el Intestino delgado, por lo que en este periodo es importante vigilar su estado, ya que con el incremento del calor se pueden provocar procesos de estreñimiento severos, o bien por la fuerte exposición a los aires acondicionados, a las bebidas y alimentos fríos, trastornos gastrointestinales.
Como curiosidad, comentaros que una persona con un intestino delgado desequilibrado, le cuesta distinguir lo importante de lo superfluo.

Durante el verano es el mejor momento del año para “limpiar” el paso del frío del invierno por nuestro cuerpo y acumular reservas energéticas para los meses más fríos. Del mismo modo, es un buen momento para tomar un descanso, adaptándonos al calor y marcarnos nuevas metas y propósitos, aprovechando la máxima energía del momento.

Para poder equilibrarnos en este periodo y es importante vivir en armonía con la estación:
Beber agua natural con regularidad, pero no en grandes cantidades.

No comer alimentos muy fríos o refrigerados, ya que reducen la energía yang que el cuerpo necesita para llegar al próximo otoño e invierno.

Comer con moderación.
Evitar los trabajos nocturnos.
Dormir mucho.
Evitar sobreexcitaciones.
Evitar el frío y el calor excesivos.

 

Y como siempre recomendamos desde Equilibrio y Bienestar, ingerir alimentos de temporada, que permitan una buena hidratación, que faciliten la justa sudoración para que nos mantengamos vitales.

Recomendamos alimentos de naturaleza fría, fresca y neutra: Sandía,fresas, melón, albaricoque, pera, melocotón, ciruela, cerezas tomate, pimiento rojo, remolacha, pepino, espárragos, y de sabor amargo, ya que ayudan a descender la energía: centeno, alfalfa, escarola, endivia, amaranto, quinoa, apio, lechuga, mijo, alcachofa, achicoria, aceituna, piel de limón, hojas rábano, cebolleta, nabo, semillas de girasol, sésamo, calabaza o lino, malta de cebada, cacao o café.

Se recomienda tomar infusiones de plantas que favorezcan la circulación Té verde, té negro, menta, diente de león, genciana, vid roja, hamamelis, castaño de indias, rusco, arándano, grosellero negro, ginkgo.

 

En esta época son muy recomendables las siguientes prácticas:

  • Desintoxicación por los pies: masajes en los pies, reflexología, ionización, etc
  • El silencio y la meditación.
  • Trabajar la capacidad de querer…y quererse.
  • Transformar las emociones que nos afectan en aprendizajes.
  • Establecer nuevas metas y propósitos.

Aunque de los puntos anteriores, hablaremos en nuestros siguientes entradas.

-Patricia Malumbres

 


 

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Con Amor, El equipo de Equilibrio y Bienestar.

 

 

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