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LA SANDIA

¡Seguimos con nuestra fruta del mes!

Hoy te queremos hablar sobre la sandía ya que, aparte de estar en verano y apetecer comer esta delicia, tenemos una pequeña discusión entre nosotros de si se trata de una fruta o una verdura. La sandía es un miembro de la familia de las cucurbitáceas (calabazas clasificadas como Citrullus lantus) relacionadas con el pepino, la calabaza y la calabaza. Así que, ¿tú qué opinas?

Como curiosidad contarte que la sandía es originaria de Egipto, y en siglo X se introdujo en China, principal productora a nivel mundial. Aunque… ¿¿¿Sabías que España es la productora nº1 por metro cuadrado???

¡A lo que vamos! Hay muchas cosas interesantes que decir sobre la sandía, pero queremos destacar que nos aporta a nuestro organismo:

Gracias a la vitamina C, esencial en la formación de nuevo tejido conectivo, la sandía se podría decir que es un cicatrizante, ya que participa en el cierre de heridas.

El licopeno presente en la sandía es un componente importante en la salud de nuestros huesos ya que aminora la osteoporosis.

De nuevo la vitamina C convierte a la sandía en un alimento que protege nuestro sistema inmunológico.

Gracias a su gran aporte en beta-caroteno, precursor de la vitamina A, componente colaborador en la producción de los pigmentos de la retina, mejorando así la salud de los ojos. Además, es bueno tener en cuenta que dos porciones de sandía equivalen a un vaso de agua, ¡es muy hidratante!

También por lo que no nos aporta es muy interesante, es decir: pocos hidratos de carbono y nada de grasas, y eso se traduce en que el aporte calórico es muy bajo. La sandía, bajo el prisma de la medicina china, es beneficiosa para el corazón el hígado y el estómago, puesto que aclara el calor, debido a su naturaleza “fría”. Como sabemos, su dulce y delicioso jugo, nutre nuestros fluidos corporales y es diurética.

¡Es un fantástico alimento que te ayude a combatir los calores de este verano!
La medicina china nos dice que el calor puede provocar estreñimiento, pues la sandía puede ser un buen antídoto para este molesto síntoma.
También es capaz de actuar desde la parte emocional, calmando “el espíritu” y ayudándonos a gestionar mejor nuestras frustraciones, inquietudes y preocupaciones.

Hay que tener en cuenta varias cosillas: Para mantener sus efectos beneficiosos, ha de estar madurada al sol, de producción local y de temporada, por lo que la sandía se toma a partir de julio.


Comer sandía con moderación, ya que podemos acelerar el tracto intestinal.
Vigilar la temperatura de la sandía, ya que tomar la sandía recién sacada de la nevera puede provocar que nuestro sistema digestivo adquiera frío y nos genere hinchazón, incluso diarreas.


Por otro lado, ¡no te desprendas de sus semillas! La infusión de semillas de sandía, es diurética y actúa de vasodilatador, ayudando a regular la tensión arterial. Así que ya sabes, ante la subida del mercurio… ¡Un buen trozo de sandía!


 

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Con Amor, El equipo de Equilibrio y Bienestar.

 

 

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