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¿OBSERVAS TU POSTURA CORPORAL?

 

Tras el enfoque general que hicimos la semana pasada sobre los cambios, hoy tenía pensado reflexionar sobre los cambios y el cuerpo. Sin embargo, al escribir la pregunta que encabeza la conversación ¿Observas tu postura corporal?, me he dado cuenta una vez más, que separar las diferentes “partes” o mecanismos que conforman el ser humano, empobrece e incluso dificulta la comprensión de la forma de su funcionamiento.

Al igual que en un ordenador, por mucho que en su programación incluya el lenguaje chino, sin el teclado apropiado no puede reflejarlo en la pantalla.  Tú, para poder reflejar el cambio que deseas necesitas que tu postura corporal sea acorde con tus emociones.

Por favor, lee este párrafo y al terminar cierra los ojos y nota tu cuerpo, explora la posición en que lo has colocado, ¿Qué sensación te produce?

“¡NO tengo ni idea!”

Vale, pues entonces te propongo que te muevas, es decir que “cambies” la posición.

¿Cómo lo has hecho?

¿Lo has cambiado pensando cómo lo ibas a hacer?,¿lo has recolocado buscando sentirte mejor? o ¿tal vez simplemente moviéndote sin darte cuenta de nada más?

 

¿Nos sumergimos en el tema de la postura corporal?

Si te digo que recuerdes un momento de tu vida en el que sentiste agobiado, abatida o ansioso. Observa tu postura ¿Cómo es?

Tal vez te has encogido de hombros, tal vez te has encorvado hacia delante, pues bien sean estas u otras posturas te propongo que las exageres, por ejemplo, sube aún más los hombros hacía las orejas y luego lentamente empieza a bajarlos.

¿Qué tal?

Al pedirte que recordaras, has “pensado” cómo te sentías, es decir, has evocado una emoción que a su vez ha generado una postura corporal de forma casi instantánea, más rápido que yo en escribir este párrafo.

Ahora bien, cuando has exagerado la postura, has redirigido tu pensamiento, y a pesar de que la has exagerado, tu objetivo era el de seguir mis instrucciones, por lo que seguramente al terminar el “ejercicio” tu postura ya no refleja la emoción del principio.

¿Es así?

Para mí el descubrimiento de que cambiando mi postura puedo cambiar o suavizar mi emoción, me ayudó a darme cuenta de que el camino de autoconocimiento empieza por aceptar lo que estoy sintiendo (le pueda poner nombre o no), escuchar a mi cuerpo físico (algunas veces “gritando”) y a partir de ahí, cambiar de forma consciente la postura que he adoptado.

El pensamiento no siempre es consciente, mejor dicho, la mayoría de las veces “no nos enteramos” de lo que estamos pensando, ¡y menos mal, ten en cuenta que el cerebro humano puede procesar unos 60.000 pensamientos diarios!

El que ante una circunstancia, no me dé cuenta de lo que pienso, no quiere decir que mi cuerpo no lo haga.

Vamos por partes:

  • La mayoría de nuestros pensamientos se determinan por nuestras creencias. (Este tema da para un solo artículo.)
  • Nuestras creencias se forman mayoritariamente a una edad temprana, incluso cuando aún “el pensar” no está habilitado, es decir hasta los 2 o 3 años no le asignas un pensamiento consciente (cuando inicia su funcionamiento el neocórtex), pero si un significado o “sentido” a lo que vives, creándose así una creencia inconsciente.

“¡Que narices me acaba de pasar! ¿Por qué he reaccionado así? ¿Por qué no puedo cambiar?”

Te lo explico, al menos cómo yo lo entiendo:

Tu cuerpo ha “sentido” y reaccionado, no a la circunstancia que estas viviendo en ese momento; lo ha hecho a la creencia subconsciente precipitada por dicha circunstancia. Es decir, funcionas, funcionamos y por tanto decidimos con el 90% de nuestra mente subconsciente.

“Muy bien ¿Y de que me sirve saber todo esto para vivir los cambios de otra forma?”

Ante lo que tengas delante, sea una decisión que tomar, un objetivo a cumplir, etc… detente, y ten en cuenta que, seguro que hay más oportunidades, y tienes más capacidad que lo que ves. Es cómo si llevaras unas gafas en las que el grado de “protección solar” depende de tu subconsciente y las creencias que sostiene.

Por lo que puedes empezar por explorar tu sensación y postura corporal y aprender a cómo cambiarla para que te acompañe y facilite tu decisión/cambio.

“¡Anda! Pues me he fijado que una compañera casi siempre me habla con los brazos cruzados”.

¡Bravo! Observar requiere atención, se empieza hacía afuera, y así se puede continuar hacía adentro, es decir la autoobservación.

¿Qué crees que ocurre si mantienes una emoción más allá de unos minutos?

“Que mantienes una postura corporal continuadamente”.

¡Enhorabuena! empiezas a conocerte.

Lo que nos encontramos ahora es con un “estado emocional”, es decir una emoción que perdura a lo largo de unos días o semanas, reflejado en una postura que no cambia.

Si no cambias de forma consciente este estado emocional, se produce un cambio inconsciente y aparece el “carácter” que marca tu forma de “reaccionar”.

Seguro que has pensado u oído decir: que mujer más pesimista, o da gusto hablar con mi jefa, ve siempre tantas posibilidades, es muy optimista.

Por tanto, la forma en que vivas un cambio puede depender de algo tan sencillo como el de cambiar tu postura corporal.

¿Qué decides?

 

“Tu expresión corporal, define tu personalidad aún sin hablar.”

-Charly Chaplin-

 

¿Te apetece te demos pistas de las diferentes posturas y expresiones corporales, emociones que reflejan y cómo se podemos cambiarlas? Tus sugerencias, nos ayudan a elaborar contenido en nuestro blog.

Nos encantará atender a tus comentarios

Tomamos nota de todos vuestros comentarios

¡GRACIAS!

 

Equipo de Equilibrio y Bienestar

 


 

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